El inglés y su papel en la era moderna

El conocimiento de idiomas se ha convertido en un punto de obligado cumplimiento en nuestras vidas diarias; de hecho, es rara la oferta de trabajo que no requiera tener un nivel determinado de un idioma, especialmente el inglés, aunque también otras lenguas como el alemán, el francés o el italiano.

En el caso del inglés, que es el que vamos a tratar en este artículo, hay que tener en cuenta que se ha convertido en una lengua global que trasciende fronteras y culturas, influyendo en diversos aspectos de nuestro día a día. Desde la forma en que nos comunicamos hasta los productos que consumimos, la presencia del inglés es omnipresente y tiene un gran impacto en nuestra vida diaria.

Si bien nuestro idioma, el español, es una lengua rica, diversa y llena de matices, son cualidades precisamente que se deben, en gran medida, al contacto y la interacción que ha tenido a lo largo de los siglos con otras lenguas. Se estima que aproximadamente un 60% del vocabulario del español proviene del latín, mientras que el 40% restante viene de otros idiomas; de ellos, un gran porcentaje viene del inglés.

Y es que estamos rodeados de palabras que vienen del inglés o que, directamente, decimos en inglés. Ya nos son conocidas palabras como internet, smartphone o selfie, que fue la palabra del año en 2013, según Oxford Dictionaries. Que estas palabras hayan sido adoptadas globalmente pone de manifiesto la influencia que tiene el inglés en países donde no se habla esta lengua como idioma principal o, directamente, que ni siquiera tienen contacto con ella. Evidentemente, esta influencia no es solo visible en el campo de la tecnología, sino que también abarca el ámbito de la moda (outfit), de los negocios (meeting) o la cultura pop (bop).

Sin embargo, un campo que ha amplificado la influencia del inglés en nuestra comunicación tiene mucho que ver con la revolución digital. En redes sociales, aplicaciones de mensajería y foros, se ha adaptado, de manera más o menos generalizada, el inglés como lingua franca, facilitando la comunicación entre personas de diferentes partes del mundo. Los acrónimos y parte de la jerga del inglés, como «LOL» (laughing out loud, ‘partiéndome de la risa’), «FYI» (for your information, ‘para tu información’), «IYKYK» (if you know you know, ‘si lo sabes, lo sabes’) o «IJBOL» (I just bursted out laughing, ‘me acabo de partir de la risa’), son muy comunes en plataformas como las de X (anteriormente conocida como Twitter) o Instagram. Estas expresiones se han integrado en la forma en que nos comunicamos en Internet, creando un lenguaje digital global que cruza barreras lingüísticas.

En el mundo laboral, el inglés ha ganado una importancia significativa. En muchas industrias, especialmente en tecnología, investigación o ciencia, el inglés se ha establecido como el idioma principal para la comunicación profesional. Las empresas multinacionales a menudo utilizan el inglés como lengua de trabajo, y los profesionales deben dominar el inglés para participar en conferencias internacionales, colaborar con compañeros de otras sedes a lo largo del planeta o acceder a información técnica. Además, muchas certificaciones y cursos de formación están disponibles predominantemente en inglés, lo que refuerza su papel en el desarrollo profesional.

También podemos ver la influencia del inglés también en la cultura y el entretenimiento. La dominancia del inglés en el cine, la música y la televisión no tiene parangón, y muchas personas consumen contenido en inglés de manera regular. Si nos vamos a plataformas de streaming como Netflix o Max, podemos ver que los títulos destacados son predominantemente en lengua inglesa. También los artistas que cantan en inglés son de los que más oyentes tienen en plataformas musicales como Spotify. Esta exposición continua al inglés afecta nuestra percepción y apreciación de la cultura global, y en muchos casos, las personas adoptan frases o modismos del inglés en su idioma cotidiano debido a esta influencia cultural.

En el campo de la educación, también el inglés ha tomado un papel crucial. La enseñanza del inglés como segundo idioma se ha convertido en una prioridad en muchos países, y los programas educativos a menudo incluyen el inglés como una asignatura esencial. De hecho, en España, incluso existe un sistema de bilingüismo, adoptado en el curso 2004-2005, en el que los estudiantes pueden aprender asignaturas como Historia o Ciencias en inglés. Las universidades y centros de investigación a nivel mundial publican gran parte de su material académico en inglés, lo que permite a los estudiantes y profesionales acceder a los últimos avances en sus campos de estudio. Además, los exámenes estandarizados de inglés, como el TOEFL y el IELTS, son requisitos para oportunidades educativas y laborales internacionales.

Sin embargo, y a pesar de sus beneficios, la predominancia del inglés también presenta desafíos. La creciente influencia del inglés puede contribuir a la disminución de lenguas minoritarias y dialectos, poniendo en riesgo la diversidad lingüística global. Además, la dependencia del inglés puede generar barreras para aquellos que no tienen acceso a la educación en inglés o que no están familiarizados con el idioma, poniendo de manifiesto las desigualdades en el acceso a la información y las oportunidades.

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