El baile de final de curso

Un tema al que siempre recurro para justificar mis proyectos, mis ritmos o, incluso, el nivel de cansancio que tengo es que mi calendario personal no comienza en enero, sino en septiembre, como todo curso escolar. Y como ya hemos acabado junio, me entra esa sensación de final de curso, de mochila a medio vaciar, de cansancio acumulado. Pero como es mi final de año personal, hay que mirar atrás, recordar un poco lo vivido y comprenderlo un poquito mejor.

Este año me ha parecido extremadamente largo, intenso y, por momentos, desconcertante. Empecé septiembre siendo autónomo, siguiendo la estela de lo que ya estaba haciendo. Es verdad que estaba con diferentes proyectos a la vez, colaborando con varias empresas de formación, con muchísimos alumnos y también con proyectos con los que diría que juré que jamás volvería. Durante esos meses, salté de grupo en grupo, de clase en clase, con una mezcla de alegría, responsabilidad, pero también cansancio.

El cansancio solo me ha hecho recapacitar y tomar decisiones que consideraba correctas, como dejar de ser autónomo y centrarme en tener un horario normal, un trabajo por cuenta ajena y disfrutar del tiempo libre en descansar, y no en buscar más proyectos de los que encargarme. La verdad es que el descanso, aunque sea justo después de las horas de trabajo, me está sirviendo para reconectar con otras cosas.

Por ejemplo, con «Conexiones», el libro que publiqué el año pasado, y que he podido presentar por fin en Espacio de Dentro. Sinceramente, ha sido una experiencia tan buena que me han dado ganas de seguir contando historias. Si todo va bien, próximamente habrá noticias acerca de nuevos proyectos literarios.

De momento, os presento «Chispas de dopamina», que hasta ahora compartía en redes sociales como Instagram, y que a partir de septiembre estarán publicándose una vez cada dos meses en este blog en su categoría correspondiente.

Sea como fuere, hasta septiembre, como ya es costumbre, estaré inactivo en este diario, para, como os he comentado antes, descansar y reconectar con lo que me apetece hacer. Y es que ya van para diez años que existe este blog y habría que empezar a ver con qué apetece continuar.

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