Máster de Profesorado de Secundaria: sobre las salidas profesionales y las oposiciones

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Volver a estudiar era algo que tenía planeado casi desde que me gradué de Traducción e Interpretación en 2014, pero sentía que debía dejarlo en segundo plano hasta que estuviese preparado. Quería saber qué era ser traductor profesional, ser autónomo, trabajar con clientes directos y, sobre todo, saber si todo eso era para mí.

El año pasado me di un descanso de la traducción (sí, actualmente no trabajo como traductor) y sentía, igualmente, que volver a estudiar seguía siendo un camino lógico para mí: quería seguir preparándome, aun si hubiera seguido en el mundo de la traducción. En más de una ocasión mencioné mi intención de estudiar el Máster Europeo de Traducción Audiovisual de la UAB… si sus precios no fueran tan prohibitivos.

Pero llegó el momento de decidir qué quería hacer con mi vida, y la docencia, que siempre ha estado ahí para animarme y orientarme, como si de una persona se tratara, tenía la respuesta: debía probar a estudiar el Máster de Profesorado en Secundaria. También he mencionado en más de una ocasión que mi objetivo final era dedicarme a la enseñanza, aunque dedicara parte de mi vida laboral a la traducción.

Una vez terminada la etapa de traducir y de saber que lo que quería era volver a estudiar, convertirme en profesor e intentar vivir de esto profesionalmente, tocaba adentrarse en el máster. De entrada, no tenía muy buenos comentarios, pero vi muchísimas salidas académicas y profesionales interesantes en los que era necesario un máster como el que estoy estudiando.

¿En qué consiste el máster?
El Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas es una titulación de posgrado que aporta la formación pedagógica y didáctica, que habilita para el ejercicio de las profesiones de profesor en la ESO, en Bachillerato, en módulos de FP y en Escuelas Oficiales de Idiomas.

Aprobar este máster es uno de los requisitos para poder ejercer de profesor, ya sea en colegios públicos, privados, en módulos de formación profesional y en Escuelas Oficiales de Idiomas. En el caso de la Universidad de Málaga, ofertan 500 plazas; a veces, estas son insuficientes ante tanta demanda de los estudiantes que quieren ampliar sus horizontes hacia la enseñanza.

Actualmente, no puedo contar mucho sobre las asignaturas específicas de mi especialidad —el máster tiene 17 especialidades diferentes—, ya que las tendré en el segundo cuatrimestre, pero sí puedo dar una visión general de las asignaturas que ya he tenido durante el primer cuatrimestre:

  • Aprendizaje y desarrollo de la personalidad. Las teorías psicológicas, los modelos pedagógicos y el desarrollo de la personalidad de los posibles alumnos que podemos tener en nuestra carrera como docente son el objeto principal de esta asignatura.
  • Innovación docente e iniciación a la investigación educativa. Aunque son dos asignaturas, las dos tienen mucho que ver: mientras en la primera («innovación») se trata de observar los aspectos innovadores dentro de la escuela como institución, la segunda parte («investigación»)
  • Procesos y contextos educativos. La asignatura habla de muchos aspectos de la escuela como institución, y trata de hacer reflexionar al estudiante de ciertos aspectos de ella, como las funciones de la escuela, la diferencia entre docencia y educación o el uso de los libros de texto.
  • Sociedad, familia y educación. En esta asignatura, se tratan diferentes puntos de la educación, tanto desde un punto de vista familiar (como la familia y su papel en la enseñanza y educación), sociológico (los modelos pedagógicos, sus teorías o los sistemas educativos) o laboral (la formación del profesorado para una buena calidad educativa).

Colegios privados: más allá de las oposiciones
Actualmente, no cuento con los colegios públicos entre mi destino más inmediato tras terminar el máster, ya que, además de que no hay oposiciones hasta 2020 (a las de 2018 ya no llego), la verdad es que no creo que sea actualmente lo que necesito: estudiar durante un tiempo indeterminado para estar saltando de colegio en colegio de pueblos de Andalucía para ver si algún día consigues una plaza fija no va tanto con mis planes de futuro.

Al menos, de momento, no me veo con la pasión, el compromiso ni con el sacrificio necesario como para embaucarme en un camino tan complicado como el de las oposiciones. No quiero un camino fácil para conseguir un trabajo (de hecho, quien me conoce sabe que, en muchas ocasiones, me complico la vida más de la cuenta), pero disfrutar del camino en todo momento.

La otra posibilidad sería esperar una contratación a través de un colegio o institución privado o concertado. A partir de la aceptación del Real Decreto 860/2010, de 2 de julio, los profesores de colegios privados tienen como requisito haber aprobado este máster, por lo que es una vía posible para los egresados de esta formación de posgrado, pero sin la necesidad de unas oposiciones de por medio, sino una contratación normal por cuenta ajena.

Escuela de Idiomas: otra posibilidad
En los instituto, nos limitamos a trabajar con adolescentes de 12 a 18 años en los diferentes niveles para los que nos capacita el máster; sin embargo, en las Escuelas Oficiales de Idiomas es diferente, ya que acude otro tipo de persona y necesita otro tipo de formación.

La primera diferencia es que la asistencia a la EOI es totalmente voluntaria, por lo que siempre vamos a ver un tipo diferente de energía con los alumnos y con el contenido de la asignatura que impartamos.

Las Escuelas Oficiales de Idiomas son un interesante destino laboral, ya que el requisito de obtener un nivel B1 como mínimo para aprobar el grado y la competencia en el mercado laboral hace que la demanda aumente a cada año que pasa.

Seguir formándose: cursos de capacitación y tesis doctoral
Otra posibilidad es la de seguir formándose. Sí, sé que después de cuatro años de carrera y otro año de máster, lo más normal que quiera el alumno es el de probar suerte en el mundo laboral. Aunque estoy de acuerdo (de hecho, es lo que hice yo al terminar Traducción e Interpretación), considero que podemos utilizar el impulso que hemos tenido durante estos meses para adentrarnos en otra aventura.

La primera es la del curso Docencia de la formación profesional para el empleo, impartido por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social a través del Servicio Público de Empleo Estatal. El alumno, después de este curso de 380 horas, podrá «programar, impartir, tutorizar y evaluar acciones formativas del subsistema de formación profesional para el empleo, elaborando y utilizando materiales, medios y recursos didácticos, orientando sobre los itinerarios formativos y salidas profesionales que ofrece el mercado laboral en su especialidad, promoviendo de forma permanente la calidad de la formación y la actualización didáctica». Las razones por las cuales este curso es interesante son diferentes, pero, además de ser una salida laboral bastante ligada a la educación, también hay un punto de poder ayudar a una persona que esté desempleada que me gusta.

Otra de las aventuras —y con la que siento pavor, y, a la vez, muchísima emoción— es la de poder elegir la salida académica para realizar la tesis doctoral. Desde este máster, se puede acceder al Programa de Doctorado Educación y Comunicación Social en la Universidad de Málaga, algo que llevo tiempo dándole vueltas y que me daría la posibilidad no solo de poder investigar en algo que me gusta, sino también estar en contacto directo con el mundo real de un catedrático.

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