Por qué el 2018 va a ser un buen año

plan-2372176_1920

Después del año de la búsqueda y del año de la inspiración, ha llegado el año de la acción (o eso es lo que pretendo). El 2018 viene con la esperanza de que se recojan los frutos que se han sembrado en 2017, que para mí ha sido uno de los años más difíciles a nivel personal y profesional.

Tomé una de las decisiones más valientes, estúpidas o increíbles que podría haber tomado: decidí dejar de trabajar en un trabajo relativamente estable para volver a casa a encontrarme a mí mismo.

Mucha gente me dijo que había sido estúpida porque dejar hoy en día un trabajo que te diera de comer o que te pagara los gastos era un lujo que muy pocos se pueden permitir a día de hoy; otros, me decían que era increíble porque parecía destinado al trabajo que había estado haciendo hasta ahora.

Yo considero que fue una decisión valiente: encontrarme a mí mismo me valía más el hecho de saber que estaba haciendo lo que creía que era correcto, aunque me costara perder un trabajo bastante jugoso, que seguir trabajando en algo que no me llenara. Y todo esto me lo ha demostrado el tiempo.

Supongo que lo he denominado «el año de la inspiración» porque me he podido inspirar en muchos niveles para llegar a este año con las ganas (y las ideas) suficientes para cambiar mi vida. ¿Queréis saber qué he aprendido en estos seis meses?

Trabajo: hay que ser humilde
Después de dejar mi trabajo como traductor (el de profesor de inglés se terminó en mayo, coincidiendo con el fin del curso escolar), me di cuenta de que necesitaba un trabajo tan diferente al que había estado haciendo hasta entonces que decidí volver a donde empezó todo: a la hostelería.

En principio, solo era para ver qué es lo que echaba de menos y qué me pedía el cuerpo para poder elegir sabiamente, pero, sinceramente, me sentí tan a gusto trabajando en el bar que me dio unas de las primeras oportunidades laborales que me quedé más tiempo del que pensé en un principio.

La verdad es que fui a entrevistas de trabajo relacionadas con el tema lingüístico (de corrector, de transcriptor y de profesor en una academia), pero el trabajo que me hizo darme cuenta de que debía dedicarme a lo que de verdad me gusta, a lo que de verdad me llena, que es la docencia, llegó en noviembre.

Recibí una oferta a través de mi amiga Inma Moreno para trabajar en Keller Williams Éxito, la oficina en Málaga de la franquicia inmobiliaria nº 1 en cuanto a número de agentes del mundo. El mensaje que recibí era algo parecido a «vas a dejar trabajar de noche porque tengo el puesto perfecto para ti». Y no se equivocaba.

Desde noviembre formo parte del staff de Keller Williams Éxito como assistant coach, y mis funciones son varias. Siempre que me preguntan digo que este trabajo reúne todo lo que me gusta: no solo tiene formación, sino que también trabajo con ordenadores, traduzco un montón de textos y redacto otros cuantos. ¿Se puede pedir algo más?

Bueno, sí: que hay que seguir siendo humilde. Nunca se sabe qué puede pasar contigo y a qué puertas vas a tener que llamar.

Volver a estudiar: nunca es demasiado tarde
A la vez que decidí dejar de trabajar, abandonar Granada y mudarme de vuelta a Málaga, también decidí que era hora de volver a estudiar para convertirme en profesor de inglés y para seguir los objetivos que me puse cuando ni siquiera había empezado a estudiar Traducción e Interpretación, que era dedicarme profesional y completamente a la docencia.

Desde octubre, estoy estudiando el Máster Universitario en Profesorado de Secundaria, en la especialidad de lengua extranjera, y creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado desde hace mucho tiempo, a pesar de que, al principio, pensara de que ya se me había pasado el arroz académico, por así decirlo.

Sin embargo, como ya me han demostrado los mismos estudiantes del máster, el mercado laboral es muy exigente y las crisis de identidad personal las vivimos todos, así que nunca es demasiado tarde para formarse. De hecho, yo ya estoy pensando en qué hacer después de terminar el máster…

Vida personal: los cambios que necesitaba
«Que salga lo malo y entre lo bueno» es una de las frases que más me ha repetido mi madre a lo largo de los años, y ahora es un mantra que intento tener en mente siempre. De hecho, me he tomado tan en serio esa frase que me he tatuado un mantra budista, «ananda», que se podría traducir como ‘la felicidad depende de uno mismo’.

Volver a casa me hizo darme cuenta de todo lo negativo que había ido arrastrando durante todo ese tiempo en el que no solo me estaba afectando a nivel psicológico, sino también a nivel físico.

La dermatitis atópica que sufro desde hace varios años estaba haciéndomelo pasar bastante mal en Granada, no solo por la «vocecita» que tenía en la cabeza y que me estresaba día sí y día también (un factor de empeoramiento de la dermatitis es el estrés; otro, la alimentación), sino también el clima. La sequedad del ambiente no le venía bien a mi piel, así que estaba todo en mi contra.

También me di cuenta de que me había dejado mucho a nivel físico. Nunca he sido un chico delgado, pero había decidido que el descontrol no podía seguir yendo de la mano conmigo, así que una de las últimas decisiones que tomé durante el 2017 fue apuntarme a un gimnasio, donde la verdad es que me siento más a gusto de lo que creía en un principio. Un punto a favor para que siga con ello.

Otros proyectos
Este año hace tres años que publiqué Diario de un futuro traductor, y hace un par de semanas hizo ¡siete! años que empecé a escribir en el blog que tuvo como inicio. Creo que hay muchos artículos en la red (aunque ninguno con rigor científico, la verdad sea dicha) que dicen que el amor dura tres años como máximo, que este tiempo marca un punto de inflexión en el que hay que decidir qué hay que hacer.

Creo que llega el momento de decirle adiós a Diario de un futuro traductor de la mejor forma posible, y es con un sorteo de cinco ejemplares físicos para celebrar esta etapa que tantísimos buenos momentos me ha dado. Solo hay que compartir el enlace del libro, mencionarme en Twitter y decir alguna razón por la que os merezcáis el libro. También habrá una publicación en la página de Diario de un futuro traductor, que también computará en el sorteo.

Y como si no estuviera lo suficientemente ocupado estos meses, me he embarcado en una aventura increíble, y es que estoy escribiendo el que será mi segundo libro y mi primera novela, Conexiones, una historia sobre amor, desamor, ilusión y muchísimas ganas de superación. Espero publicarla durante la primera mitad del año (me he propuesto hacerlo antes de cumplir los 26), pero con lo artístico nunca se sabe.

¿No pensáis que el 2018 puede ser un gran año?

Anuncios

Un comentario en “Por qué el 2018 va a ser un buen año

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s