Acciones para cumplir los Propósitos de Año Nuevo

Hace casi un mes que empezó el año y, con él, los propósitos de todos los 1 de enero. Pensar que el tiempo se divide en años y que no es un flujo continuo nos ayuda a pensar que podemos cambiar nuestra vida del día a la mañana, que el que se acuesta el 31 de diciembre no es el mismo que el 1 de enero y que todo va a ser bueno, bonito y fácil a nuestro alrededor. Pues no es así.

He dejado que pasara un mes antes de escribir este artículo por diferentes factores; entre ellos, además del poco tiempo del que dispongo al pertenecer a la poca conocida generación «sí-sí» (como apuntaba mi compañera de trabajo hace unos días), es que he querido dejar un tiempo de barbecho para ver si lo que me he propuesto cumplir durante estos doce meses tiene algún tipo de sentido.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los propósitos pueden quedar en el olvido si no somos concretos con ellos. Decir «Quiero perder peso» es un concepto muy amplio: ese peso del que nos queremos desprender puede ser solo 1 kg; sin embargo, si nos ponemos metas específicas, más cerradas y, sobre todo, realistas, podremos cumplirlos.

Durante toda mi vida, mis propósitos han tenido que ver con el físico o con las relaciones personales que tenía el 31 de diciembre. ¿Y sabéis cuántas he acabado cumpliendo? Ninguna (o casi ninguna). Exigirte cosas poco realistas o que se salen de tu control no tiene sentido, te acaban frustrando como persona o como profesional, y acaban siendo un tiro por la culata que hace que se cree el efecto contrario del que se supone que tienen que tener los propósitos. ¿Y yo qué me he propuesto en este 2019?

Mis propósitos
Es gracioso que esté escribiendo este artículo, cuando yo también tengo mis dudas sobre mis propósitos, pero la verdad es que durante este primer mes del año estoy consiguiendo resultados bastante buenos. Espero no desinflarme a lo largo del año. De todas formas, os comento por encima mis propósitos y las acciones para cumplirlos.

  • Sacarme todas las asignaturas del máster que estoy estudiando (al que le estoy dedicando menos tiempo del que debería). La verdad es que esta es bastante difícil de cumplir, pero que, a la vez, es prácticamente lo único que tengo que hacer (además del trabajo, que es otro asunto del que me gustaría hablar). Al ser un máster en línea, la disciplina, las ganas y la motivación te las tienes que buscar por tu cuenta y muchas veces no ayuda el no tener una fecha concreta para subir las tareas, seguir los foros y terminar los trabajos. Acciones para cumplir este propósito: Aunque soy de la generación de los migrantes digitales, a mí todavía me gusta escribir en papel, por lo que siempre apunto mis tareas en mi agenda de papel. Es una agenda de día por página en la que escribo las tareas diarias y utilizo diferentes colores para ir diferenciando los objetivos. También me pongo avisos en el teléfono y en Google Calendar para tareas específicas.
  • Entrenar cuatro o cinco veces a la semana (y ponerme en una forma que no sea redonda). Os tengo que avisar de algo: hacer una dieta yoyó es una de las peores cosas que te puede pasar a nivel físico y emocional. Durante 2013 y 2014, empecé a salir con alguien que estaba haciendo una de estas dietas, y me acabé uniendo por curiosidad y por ciertos resultados que había visto. En ese momento, estaba en un peso poco saludable, me encantaba comer porquerías y, además, estaba con una falta de autoestima bastante grande. Al hacer esta dieta de la que os hablo, acabé adelgazando muchísimo en muy poco tiempo, pero también entrenaba bastantes horas al día (no trabajaba ni estudiaba en ese entonces). Cuando dejé de hacer dieta y empecé a trabajar, no sabía comer correctamente (ya que, sin esta dieta, no sabía adelgazar) y acabé engordando. Perdí motivación y autoestima por el camino, pero, ahora que he aceptado que el problema es más gordo (nunca mejor dicho) de lo que creía, he decidido que es el momento de buscarle solución. Acciones para cumplir este propósito: Para este propósito no hay que buscarle cinco pies al gato: tenemos que encontrar nuestro momento de hacer ejercicio y convertirlo en parte de nuestra rutina. Mi trabajo es bastante flexible, dentro de lo que cabe, y al trabajar media jornada en un turno partido que tiene seis horas libres todos los días, me permite ir al gimnasio cerca del trabajo para hacer que mi día sea productivo. Además, estoy aprendiendo a comer bastante bien ahora que el «realfooding» se adueña de nuestras vidas.
  • Hacer todo lo posible para que el 2020 consiga plaza en las oposiciones (aunque sea difícil de cojones). Hace un tiempo hablé del Máster de Profesorado de Secundaria que estaba haciendo en la Universidad de Málaga. Una de las propuestas más realistas (a mi parecer en aquel entonces) que exponía en este artículo era la de trabajar en la educación privada, ya que no me veía sacrificando mi tiempo y mi dinero en una carrera de fondo tan dura como las oposiciones. Y hace tiempo me recordé leyendo algo parecido de una compañera traductora cuando hablábamos de ser traductores autónomos. Al final, como con ser freelance, me he decidido opositar y hacer todo lo posible para que este año me valga la pena con todos los cursos, certificados de idiomas, etc. necesarios para rascar el máximo número de puntos posibles. Acciones para cumplir este propósito: Gestionar bien mi tiempo (y mi dinero, que nada de ahí es gratis) para hacer que el curso 2019-2020 sea exclusivo de las oposiciones. Ya le he echado el ojo a algunos cursos interesantes para mi carrera profesional y también los certificados de idiomas que quiero conseguir, pero va a ser difícil compaginar todo. Tengo hasta marzo de 2020 para presentar los méritos, así que, si no llego a todo, tampoco pasa nada.
  • Tomarme unas buenas vacaciones. En 2017, me tomé las primeras vacaciones de mi vida. La imposibilidad de hacerlo antes, debido a mi falta de control sobre el dinero, mis preocupaciones por ahorrar para cuando vinieran las vacas flacas y mis picos de (poco) trabajo me hacían imposible irme de vacaciones. Sin embargo, cuando empecé a trabajar de forma continuada por cuenta ajena y pude ahorrar más constantemente, me di un capricho y me fui a Canarias durante casi cinco días. El año pasado, aunque de una forma más modesta, también disfruté de unos días en la playa en Almería. Este año quiero que sea diferente y, además de unos días en Madrid durante el mes de julio, me encantaría irme a Asturias con mi coche, en modo road trip máximo. Acciones para cumplir este propósito: Ahorrar lo suficiente para sufragar gasoil y alojamiento, y gestionar bien las tareas durante el curso para que en agosto lo único en lo que deba pensar sea en disfrutar de mi tiempo libre.

¿Y vosotros? ¿Os habéis propuesto conseguir algo nuevo, diferente, sorprendente durante estos meses?

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