Hay vida #despuésdelaUMA: consejos teórico-prácticos para la inserción laboral

Facultad_de_Filosofía_y_Letras_(UMA)_3Durante el mes de abril, además de acudir como ponente en las jornadas que organiza la AETI en la Universidad de Málaga con una charla sobre los perfiles profesionales alternativos para los graduados en Traducción e Interpretación, también tuve la oportunidad de dar una pequeña charla acerca de la inserción laboral a los estudiantes de Traducción e Interpretación (y algún que otro curioso de otra carrera) gracias al Consejo de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras.

Me hacía ilusión hablar de este aspecto, pues es uno de los puntos flacos de la carrera universitaria y es algo que he ido tratando en mi trayectoria como «orientador» a través de Diario de un futuro traductor. Dividí la charla como un calendario: qué podemos hacer para diferenciarnos del resto de alumnos desde que somos estudiantes, el salto al mundo laboral y qué oportunidades nos podemos encontrar en la red para trabajar.

Así empezó la Semana Cultural promovida por el Consejo de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, que también contó con otros profesionales de la lengua y de la traducción, como Jorge Leiva, doctor y profesor de la Universidad de Málaga que ofreció un maravilloso taller de ortotipografía.

De cómo nos convertimos en profesionales (y de lo necesario para serlo) trataba Hay vida después de la UMA, una pequeña charla teórico-práctica en la que intenté explicar mi punto de vista (influido por lo vivido y por lo explicado) de la inserción laboral de los traductores e intérpretes.

Especializaciones de la Universidad de Málaga
Desde que se implantara el Plan Bolonia en las universidades españolas, podríamos decir que todos los estudiantes de casi todas las carreras reciben una formación idéntica. Si bien el plan en España no se llegó a instaurar completamente como estaba en el resto de Europa (3 años de formación general y 2 de máster/especialización), la disposición original se rescató para introducirla en la Ley orgánica de la mejora de la calidad educativa, una de las leyes más polémicas de la X Legislatura.

En la Universidad de Málaga existen tres especialidades que se pueden ver convertidas en los dos años de máster separados del resto de la formación general que pretende la LOMCE.

El primer itinerario de todos es el de de traducción generalista, en el que la Universidad le permite al estudiante que no tiene muy claro su especialidad abrirse al mercado laboral con una tercera combinación lingüística, pues le da la oportunidad de estudiar una lengua C2. Se elige una asignatura de traducción especializada de la lengua B (científica, técnica, humanística, audiovisual o jurídico-económica) y es obligatoria una asignatura de traducción especializada de la lengua C.

La segunda vía por la que podemos terminar nuestra carrera es el de traducción especializada, en el que forman a los estudiantes con un perfil mixto de traductor intérprete, pues hay tres asignaturas de especialización de la lengua B. Además, se hace especial hincapié en la lengua C para el mundo laboral, pues forman al alumno en interpretación bilateral y traducción especializada.

Por último, la interpretación de conferencias también tiene cabida en una tercera combinación en la que, evidentemente, se forma al estudiante en el ámbito de la interpretación simultánea de la lengua B, además de interpretación bilateral y consecutiva de la lengua C.

Después de la carrera, la formación sigue siendo importante, por lo que es normal que queramos dar un paso más allá. En la Universidad de Málaga existen varios másteres que nos pueden interesar, como el de Traducción para el Mundo Editorial, el Máster Oficial en Profresorado, el de Estudios Ingleses y Comunicación Multilingüe e Intercultural, entre otros muchos.

El salto al mundo laboral
¿Y qué hay que hacer cuando terminamos nuestra formación? ¿Qué hacemos cuando queremos dar el salto al mundo laboral y labrarnos una carrera como traductores, intérpretes o en otras ramas en las que nos hayamos formado?

Lo primero que tenemos que hacer es redactar nuestro currículo, que, al ser una carta de presentación ante una empresa o un cliente directo, debe ser conciso, original y diferente de alguna manera. Me imagino a un responsable de Recursos Humanos leyendo cien currículos al día y que todos estén en Arial, con negrita para diferenciar los apartados y que no llame la atención para nada.

Y peor es cuando nos entra el miedo del principiante y metemos información que no nos sirve: si estamos postulándonos para ser traductores, poco puede servirnos de que hayamos estado cuatro años trabajando como camareros; si bien nunca está de más, personalmente no lo incluiría en la experiencia «general» de mi currículo, sino que, si acaso, lo comentaría en mi carta de presentación para que el posible empleador viera que no me he quedado quieto.

Un punto a favor dentro de un currículo es la introducción de una marca personal, algo que nos distinga de alguna manera y que haga que el nuestro sea fácil de recordar frente al resto, algo que podemos conseguir con colores, imágenes o cualquier otra marca personal que se nos ocurra.

Y es que trabajo hay, pero hay que saber buscar. Existen muchísimas ofertas a través de las que, incluso el que aún no es autónomo (algo que asusta a muchos, aunque luego «no es para tanto»), podemos conseguir experiencia para que tengamos un currículo sólido y una experiencia real, diferente de los ejercicios que nos ponen en la universidad. También hay que aprender a decir que no a aquellos que no quieren pagar por nuestro trabajo o que quieren aprovecharse de nuestra poca experiencia: hay que reconocer las prácticas y hay que separarlas de los explotadores.

Para aprovechar al máximo nuestra formación laboral hay que formarse, y, como antiguo estudiante, os puedo decir que se agradece que, siendo socio de la Asociación de Estudiantes de Traducción e Interpretación (AETI) y de otras asociaciones, se puede ahorrar un dinero bastante importante, además de poder hacer cursos gratuitos y con certificado a través de otras plataformas, como Google Actívate o Coursera.

Tenemos que ser independientes, autónomos y saber lo que sabemos hacer, pero, sobre todo, tener la confianza para hacerlo. Muchas veces me he quedado con las ganas de conseguir un trabajo porque no tener la valentía de decir lo que hago, pero también de demostrar lo que valgo y es algo a lo que hay que perderle el miedo.

Redes sociales y blogs
Una de las maneras en las que los profesionales de la lengua conseguimos trabajo es a través de Internet. Hay un montón de ofertas y de redes profesionales a las que podemos acceder y contactar tanto con otros traductores, intérpretes y correctores con los que podemos colaborar.

LinkedIn es la red social profesional por excelencia, aunque no es propia solo de traductores, intérpretes y otros profesionales de nuestro sector. En realidad es una red en la que las empresas publican contenido laboral y te lo reenvían si tu perfil se adecua. Podemos crear un «currículo» más visual y en el que el contenido de nuestra experiencia se vea reflejado en diferentes apartados, como las aptitudes que podamos tener.

ProZ sí que es una página profesional para traductores e intérpretes en la que se cuelgan ofertas de trabajo, además de contar con un foro en el que se pueden preguntar dudas lingüísticas. Aunque el acceso es gratuito, también cuenta con una membresía para algunas ofertas y eventos. Además, se organizan powwows (reuniones informales) con otros traductores en todo el mundo.

TranslatosCafé también es una red social para traductores, y su objetivo es ser un feed de ofertas de trabajo para profesionales de la lengua. Aunque su principal foco de ofertas es para traductores, también hay proyectos de corrección, de subtitulado, de pautado y de mucho más.

Twitter y Facebook son, normalmente, redes sociales que usaríamos para entreternos, pero también se pueden usar con un punto de vista orientado hacia lo laboral. Podemos promocionar nuestra cartera de servicios compartiendo o creando contenido o cubriendo eventos relacionados con la traducción, por ejemplo.

Por último, mencioné la página web profesional, en el que, además de colgar nuestros servicios y ofrecer más información de importancia, podemos ligar nuestro sitio web a un blog para crear contenido. Gracias a esta página web, nos pueden surgir posibles colaboraciones con otras empresas y compañeros y nuevos clientes a partir de ello.

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