La experiencia de la enseñanza en línea

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Desde hace tiempo digo que soy traductor por profesión, profesor por vocación y comunicador por afición. Es verdad que me dedico a la traducción, y también es verdad que es algo que me encanta. Aunque digo que la comunicación es mi afición, también me dedico a ella profesionalmente y también es una parte de mi trabajo que desempeño con gusto. Pero podríamos decir que mi objetivo final es ser docente.

Hace tiempo que llevo pensando en poder trabajar de profesor universitario. Aún no tengo claro si como doctor o como profesor asociado. Sea como fuere, podría decirse que ya estoy cumpliendo la mitad del sueño al trabajar como profesor de inglés. No es algo nuevo: llevo dando clases de inglés desde que soy pequeño, ayudando a mis vecinos y a otros compañeros de clase a hacer los deberes o a estudiar para sus recuperaciones.

También podría decirse que mi faceta como profesor tiene tres facetas bien diferenciadas: cuando trabajaba para particulares, cuando trabajaba para academias in situ y, ahora mismo, que trabajo dando clases en línea. Hoy os voy a contar mi experiencia con esta última etapa, que es la que estoy desarrollando ahora.

Sin embargo, las historias nunca se comienzan por el final y hay que ponerse un poco en situación. Llevo dando clases de inglés, como dije antes, desde que soy bastante joven. Mis precios han ido aumentando a lo largo de los años, cuando consideraba que mis horas de trabajo valían cada vez más dinero. Después de un par de malas experiencias con los particulares, sentía que tenía que cambiar mi método para enseñar inglés. Supongo que entonces buscaba algún tipo de plataforma que discutiera por mí los precios de mis clases.

Cuando empecé a trabajar como profesor de inglés externo con Mundoclases, se me abrió un mundo. Como el trato era directamente con la academia, no tenía problemas al reclamar mis pagos y sabía perfectamente lo que necesitaba cada alumno, pues tenía un perfil que habían hecho los anteriores profesores.

Me di en cuenta de que, si bien en proporción se ganaba menos que con los particulares (pues los profesores nos llevamos solo una parte del precio que paga el cliente final), era mucho más sencillo tener tanta información sobre el alumno y tanto material disponible para basar mis clases, además de que la guerra de precios no la libraba yo con los clientes finales (que solían ser los padres de los alumnos), sino que era la academia quien se encargaba de toda la labor administrativa. Al final mi trabajo era poner la mano de obra, irme, pasarle una factura a final de mes y cobrar.

Cuando me vine a Granada, la posibilidad de trabajar con Mundoclases se desvaneció y tuve que buscar alternativa. Trabajar con particulares no me parecía una buena opción, ya que no tenía medio de transporte para andar de casa en casa, y tampoco conocía Granada lo suficiente como para manejarme dentro de ella. Así que la otra opción, que ya conocía pero que nunca había practicado, era la de dar clases en línea.

Escribí a BlaBlaEnglish, una academia que ofrece clases de inglés de diferentes niveles online, y tuve una entrevista con ellos. La verdad es que estaba muy motivado con esta nueva metodología, pues era la primera vez que estaba trabajando de esta forma y me pareció muy curioso que me hiciera tan bien con cómo se trabajaba. Al final pasaba un poco como con Mundoclases: ellos me asignan alumnos que entren dentro de mi horario y dentro de las clases que ofrezco, además del material de base con el que podemos trabajar, además de diferentes guías para los distintos exámenes de nivel a los que se pueden presentar los alumnos, ya que en BlaBlaEnglish preparamos a alumnos para exámenes oficiales del Trinity.

Después de más de seis meses trabajando en esta modalidad de clases, es hora de poner a relucir las desventajas e inconvenientes que veo yo a las plataformas de clases en línea como profesor y como posible usuario, no en este caso, sino en otro tipo de formación, como seminarios en línea. Debo decir que las ventajas son muchísimo más valiosas que los inconvenientes, y que actualmente las tengo más en cuenta.

Ventajas
La posibilidad de trabajar en línea me ofrece más libertad, que como autónomo lo agradezco bastante. Recuerdo que durante las charlas que tuve en Málaga con la AETI sobre perfiles profesionales y luego con el Consejo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga sobre la inserción laboral pude dar mis clases sin problemas desde mi tableta, por lo que no tengo que elegir entre viajar, dar charlas o presentaciones de mi libro Diario de un futuro traductor, pues lo único que necesito es mi ordenador con una conexión a Internet, algo relativamente fácil de conseguir.

También considero un punto a favor la flexibilidad que me ofrecen este tipo de clases, no solo gracias a que no necesito estar en el mismo sitio para trabajar, como acabo de mencionar, sino también gracias a sus horarios. Yo puedo avisar en qué horarios estoy disponible durante el curso, aunque también puedo avisar de que algunas semanas tendré horario reducido por cualquier razón y no tendré ningún tipo de problema, pues podré cambiar mis clases o posponerlas.

El contacto directo con el alumno es algo que, si bien no es obligatorio, intento que sea imprescindible. Lo primero que hago, tras la clase de prueba y tras saber que me voy a encargar de ese alumno, es darle mi teléfono personal y avisarle de que solo podré tratar con ellos temas relacionados con las clases (horarios, cambios, material que quieren tratar, etc.). Intento que nuestra relación sea algo más íntima para que podamos trabajar de una manera más cercana.

Inconvenientes
La falta de imagen hace que sea difícil de explicar muchas cosas. Por políticas de empresa, las clases solo se dan con micrófono y altavoz, por lo que, por ejemplo, no se puede señalar una palabra en un papel como haríamos en las clases en persona o tampoco se pueden explicar las diferentes pronunciaciones. Imaginad cómo podemos explicar la diferencia entre los sonidos /ch/ y /sh/ cuando no tienes vídeo y el alumno no se entera bien.

Otra cosa que no me gusta es que la conexión entre los dos equipos no suele ser buena. Precisamente, me contraté la conexión con fibra óptica para este trabajo, además de para otras reuniones que tengo por Skype. El problema es que no todos se pueden permitir una buena conexión y la comunicación entre profesor y alumno a veces no es tan perfecta como debería, y más si tenemos en cuenta que estamos enseñando y aprendiendo, respectivamente.

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  • #HistoriasPardas. Sin las perlas que dejan los alumnos en mis clases, estas no serían lo mismo. Tenéis que leer la de la palabra ‘umbrella’, solo digo eso.
  • Perfiles profesionales para el graduado en Traducción e Interpretación. ¿De verdad solo podemos ser traductores o intérpretes cuando terminamos la carrera? Pues no, pero hay mucha desinformación acerca del tema. Muchos perfiles que se han descubierto recientemente y que nuestras competencias pueden ser útiles. Ponencia presentada en las III Jornadas de la AETI en la Universidad de Málaga en abril de 2016.
  • Hay vida #despuésdelaUMA: consejos teórico-prácticos para la inserción laboral. La vida después de la universidad es difícil. ¿Qué es lo que hay que hacer? ¿Estudiar un máster? ¿Intentar trabajar directamente después de obtener el título? Consejos, anécdotas y opiniones acerca de la inserción laboral. Ponencia presentada en la Semana Cultural de Filosofía y Letras del Consejo de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga en abril de 2016.

 

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