Claves para entender el éxito del Máster de Profesorado

¿Nunca os han dicho que quienes mejores viven en este país son los profesores? A simple vista, parece que tienen razón: vacaciones por doquier, una jornada laboral fija, un sueldo muy decente… Ver todas estas ventajas a tan solo un pequeño trámite de distancia es muy jugoso; sobre todo, teniendo en cuenta, que solo hay que hacer un máster que ahora mismo está siendo trending topic en la mente de mucha gente.

Pero para entender el éxito —al menos, en cifras— del Máster de Profesorado (que yo cursé en la promoción 2017-2018, y del que hablé hace ya bastante), hay que entender también que las personas que lo están haciendo no solo buscan ser profesores, sino que otros muchos solo quieren abrirse en otros campos y también por presión familiar, como hemos hablado en otros casos. Sin embargo, y a pesar de que todo está bastante claro, ¿de verdad vale la pena estudiar un máster solo para conseguir, al menos sobre el papel, un trabajo para toda la vida»?

Teniendo en cuenta que estamos viviendo un futuro incierto continuo los considerados milénicos (o millennials), la respuesta parece ser un sí rotundo, a pesar de que las razones no sean las que todos esperamos. Durante los últimos cinco años, por no poner una fecha anterior, he tenido bastantes trabajos, pero todos compartían algo: no te permitían ningún tipo de crecimiento, el sueldo era demasiado bajo para la formación que te exigían, y no te aseguraban ninguna estabilidad. Y viendo cómo están las cosas, te pones a pensar en salidas laborales y lo primero que piensas es en sacarte unas oposiciones.

Razones para ser funcionario
Cuando las cosas van mal, siempre sale la misma conversación: hazte funcionario. Del cuerpo que sea no importa. Después de hacer un estudio de mercado durante el año 2016, me di cuenta de que muchos egresados en carreras como Traducción e Interpretación se habían establecido en campos que nada tenían que ver con la formación que habían estudiado, como Correos u otro tipo de convocatorias, en las que había que prepararse un temario totalmente ajeno a lo que habíamos estado estudiando durante los años de universidad.

Entre las razones para ser funcionario, como ya se ha comentado en otras ocasiones, aparecen la estabilidad laboral, la tranquilidad a la hora de cobrar, los beneficios (como los trienios), y las vacaciones fijas, entre otras ventajas. Y todo está muy bien sobre el papel, pero, como para todo cuerpo de oposiciones, hay que tener muchas cosas en cuenta: ¿de verdad me compensa estudiarme tantos temas para una sola oposición?, ¿saldrán las suficientes plazas?, ¿me compensa estar tantos años trabajándome algo que nunca se sabe cómo puede salir? Y ahí es donde aparece el Máster de Profesorado.

Por qué el Máster de Profesorado: datos, cifras y más
Para entender por qué existe el Máster de Profesorado hay que remontarse a la promoción 2009-2010, en la que entra en vigor en España, y a pesar de las críticas, el conocido como Plan Bolonia, o Espacio Europeo de Educación Superior. Antes, existía un Certificado de Aptitud o Adaptación Pedagógica, el cual era requisito indispensable para licenciados, arquitectos y diplomados pudieran ejercer como profesores en la educación secundaria.

Desde entonces han sido muchos los graduados y egresados de otros planes universitarios los que han decidido matricularse en este máster, y es algo normal. Como se ha comentado en párrafos anteriores, la estabilidad que da el funcionariado es algo que no te puede ofrecer ninguna empresa privada, y estudiar un máster en un año que te habilite para una profesión que te dé seguridad y estabilidad, tanto económica como laboral, es muy valioso, y más en una situación tan dura como la que estamos viviendo.

Poniendo como ejemplo la Universidad de Málaga, y los datos que ofrecen en la ficha del Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas, hay que recalcar diversos elementos que son interesantes para demostrar y pensar en por qué el Máster está siendo tan popular:

  • La demanda del máster ha subido en casi un 300 %, lo que significa que cada vez más gente está interesada en hacer esta formación, algo interesante no desde el punto de vista de salidas laborales, sino también de la posibilidad de contratación de más profesores universitarios para adecuarse a esta demanda.
  • La tasa de éxito es prácticamente completa, por lo que se entiende que los alumnos que se matriculen están recibiendo una formación adecuada y que estos tienen un compromiso con ellos mismos para superar la formación y poder ejercer lo antes posible. Además, si vemos, la tasa de abandono también es prácticamente nula. Sin embargo, sí que vemos una satisfacción general con el título, tanto de los alumnos como de los egresados, que tan solo roza el aprobado (en pocos casos supera los 3,5 puntos de 5).
  • El índice de afiliación a la Seguridad Social a los 4 años de terminar el máster llega en algunos tramos hasta a un 75 %, lo que puede indicar también que la formación que han recibido les ha ayudado a estos alumnos a encontrar un trabajo. Sería interesante también el grado de retención que han tenido esos alumnos, aunque es reconfortante saber que tanta gente está integrada en el mundo laboral.

Claves para entender el éxito del Máster de Profesorado
Una vez presentados los datos de una universidad en concreto (en este caso, pública y andaluza), hay que explicar, y en mi opinión, cuáles son las razones por las que el Máster de Profesorado está siendo una opción tan interesante para los egresados en carreras tan dispares como Traducción e Interpretación, Periodismo, Biología o Derecho.

  • El máster es accesible. No importa la carrera que hagas, ya que podrás podrás acceder a alguna de las menciones del máster, siempre que estén relacionadas con tu campo de estudio. En la UNED se ofrece una lista de titulaciones de acceso a las diferentes menciones del Máster de Profesorado.
  • El máster es habilitante. Que una formación sea habilitante significa que es un requisito imprescindible para llevar a cabo una profesión u otro tipo de formación. En este caso, se trata de una formación que complementa al grado y que hace que los estudiantes ejerzan profesiones reguladas para que así cumplan los requisitos establecidos por la ley.
  • El máster es asequible. Aunque existen sistemas de becas en toda España (y en Andalucía tenemos la «suerte» de que rescatan a la mayoría de los alumnos que no reciben beca del Ministerio de Educación), el máster —al menos en Málaga, y en mi promoción— cuesta alrededor de 800 €, algo que no me resulta caro en exceso.