Once años escribiendo para intentar saber hacia dónde voy

Hay cosas que hacemos durante tanto tiempo que dejamos de preguntarnos cuándo empezaron. Llevo tanto tiempo trabajando, dando clases, ocupándome de nuevos proyectos, escribiendo, reinventándome y volviendo a empezar que, de repente, un día miré hacia atrás y me di cuenta de que llevo once años haciendo algo que, en principio, ni sabía hacia dónde me iba a llevar… y sí, Coordenadas cumple once años.

Y creo que ha llegado el momento de hablar de lo que realmente ha sido este blog, de escribir un poco sobre lo que he descubierto acerca de mí, de mi profesión y también de qué significa tener esta labor divulgativa.

Cuando empecé con Coordenadas, en 2015, venía de cerrar una etapa bastante importante: Diario de un futuro traductor. Aquel blog había sido muchas cosas, pero, sobre todo, había sido el comienzo de prácticamente todo: Había sido un proyecto académico, una carta de presentación, un espacio de divulgación y, sobre todo, una manera de abrirme camino cuando todavía estaba estudiando Traducción e Interpretación. De aquellos artículos que iba escribiendo a lo largo de mis años de universidad, salieron contactos, charlas, colaboraciones y, finalmente, un libro que pude promocionar por toda España.

Cuando terminé aquella etapa pensé que no quería volver a escribir sobre qué significa ser una cosa u otra, sino que quería trabajar como traductor, experimentar lo que significaba centrarse en un negocio propio, conseguir clientes y dejar de dedicar horas y horas a escribir cosas que, en aquel momento (en pleno momento álgido de la blogosfera), no sabía muy bien si tendrían algún retorno o no.

Pero las historias se empeñan en llevarnos la contraria. En septiembre de 2015 empecé a publicar de nuevo a través de esta página web, y con un título: Coordenadas. Lo hice hablando precisamente de aquello que me interesaba profesionalmente: traducción, comunicación, publicidad, marketing, idiomas y ese extraño espacio que existe entre saber utilizar una lengua y saber utilizarla para conseguir algo. Llegué a escribir sobre traducción publicitaria y sobre la importancia del naming y los eslóganes porque empezaba a descubrir que la comunicación comercial podía ser también una parte importante de mi perfil profesional.

Todavía no sabía que estaba empezando otra historia. El blog de un traductor que quería ser profesor Durante los primeros años de Coordenadas hay una contradicción que aparece constantemente. Yo decía que quería dedicarme a la traducción. Pero escribía sobre enseñanza, hablaba de estudiantes, orientaba a futuros traductores, participaba en congresos, reflexionaba sobre educación…

Y, aunque profesionalmente intentaba encontrar mi sitio como traductor, había algo que seguía apareciendo una y otra vez: quería ser profesor. Algo que, a pesar de parecer una contradicción para el mundo, era mi instinto natural: nunca oculté mi orientación hacia la educación. En 2017 esa «contradicción» dejó de tener demasiado sentido.

Escribí entonces sobre mi regreso a la docencia y sobre cómo volvía a un camino que, en realidad, nunca había dejado de considerar mío. Y quizá una de las cosas más interesantes de mirar el blog con perspectiva sea precisamente esta: muchas veces he utilizado mis propios artículos para decir en voz alta decisiones que todavía no me atrevía a tomar.

Escribir era una manera de probar una idea antes de convertirla en una decisión. En 2018 hice el Máster de Profesorado. Y, como era de esperar, Coordenadas se convirtió también en una especie de cuaderno de campo académico. Escribí sobre las salidas profesionales del máster, las oposiciones, mi experiencia universitaria, la motivación del alumnado y posteriormente sobre mi formación relacionada con las tecnologías aplicadas a la enseñanza de idiomas.

Pero también empecé a escribir de algo que quizá ha terminado siendo una constante mucho mayor de lo que imaginaba: cómo funciona realmente trabajar en educación. Porque una cosa es estudiar para ser profesor, pero una muy distinta es serlo. Y ya si nos ponemos a intentar construir un negocio alrededor de la enseñanza, apaga y vámonos. Durante estos once años he utilizado este espacio como escaparate profesional.

Al final, el blog me ha servido de escaparate. No siempre de manera consciente. A veces escribía para posicionarme; otras, para explicar algo que sabía; a veces, simplemente para compartir una experiencia. Y otras veces escribía simplemente porque necesitaba ordenar mis propias ideas.

Esa mezcla es, probablemente, una de las características más particulares de Coordenadas. Nunca ha sido exactamente un blog corporativo. Pero tampoco ha sido exactamente un diario personal. Ha sido algo híbrido: un espacio en el que mi actividad profesional y mi vida personal han terminado mezclándose hasta el punto de que resulta difícil separar una de otra.

Está claro que escribir en un blog profesional me ha hecho darme cuenta de que, once años después, sigo preguntándome cosas parecidas, pero con una gran diferencia: ahora tengo muchas más respuestas. Aun así, algo está claro: después de tanto tiempo, no necesito que un blog me diga exactamente hacia dónde voy.

Me basta con que siga ayudándome a saber dónde estoy. Porque al final, quizá eso sea lo que siempre ha sido este blog. Un punto en el mapa. Y desde este punto, seguimos hacia adelante.

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